‘Las compañías que patrocinan programas de fertilidad tienen mayores tasas de engagement’
Pedro Maldonado Ordóñez Editor
Pedro Maldonado Ordóñez Editor
Catalina Ricaurte tiene dos roles en la industria farmacéutica: es presidente de Grupo Merck para Ecuador, Colombia y Perú, y también se desempeña como presidenta de la Junta Directiva de la Industria de Innovación y Desarrollo en Ecuador. Conoce de cerca lo que ocurre en este sector y hace unos días visitó las oficinas de Forbes Ecuador para hablar sobre liderazgo, políticas públicas, el actual momento de los tratamientos médicos y sobre el impacto del descenso de los índices de natalidad y qué hacer desde el lado empresarial.
¿Cómo se siente en ser una líder del sector? ¿Y cómo asume los roles que tiene?
Mis roles los asumo con mucha responsabilidad, pero sobre todo con mucho sentido de propósito. Yo mido mi liderazgo por el impacto que puedo generar en la sociedad, en los sistemas de salud, en la incidencia que podemos tener en la política pública para avanzar, evolucionar y desarrollar los sistemas en el sistema de salud de Ecuador. Poniendo mucha intención a todo lo que hago.
¿Qué desafíos detecta en el sistema de salud del Ecuador?
Uno de los principales retos que tienen a escala global los sistemas de salud es evolucionar y migrar a modelos que logren el balance entre la innovación y el tratamiento de enfermedades raras y catastróficas. El reto es tener un balance que cubra la prevención de enfermedades como diabetes, prediabetes, trastornos cardiovasculares, hipotiroidismo hasta el espectro de las enfermedades raras, pasando por oncología, inmunología; se trata de tener apertura hacia la innovación en salud. También entra en juego el entorno regulatorio. Hace 30 o 40 años la salud estaba enfocada en cómo tratar la diabetes o disminuir las altas tasas de mortalidad. Ahora, toda la innovación en salud va hacia la medicina de precisión, oncología de precisión, cada vez es más especializada. Esto es un tema de política de salud pública, pero también es un tema de sostenibilidad financiera del sistema y de la comunidad en el largo plazo.
¿Cómo lograr esta sostenibilidad e innovar al mismo tiempo?
No hay receta perfecta y la verdad es que existen tantos sistemas de salud como países en el mundo. El sistema de salud de Ecuador, como todos, tiene pros y contras, pero yo creo que se viene haciendo un avance, una evolución bastante interesante en los últimos dos años en términos de salud en Ecuador. En el país hay avances como el tema regulatorio, la actualización del cuadro básico, la Ley del Cáncer, la apertura para enfermedades raras y catastróficas, en términos de entorno legal. Los resultados se verán en cinco o diez años.
¿Cómo se puede trasladar lo logrado con la Ley del Cáncer frente a otras enfermedades?
Tener un fondo especial para el tema de cáncer es algo que sin duda alguna se puede llevar, por ejemplo, a enfermedades raras y catastróficas. Seguramente es lo que viene en prioridad para el sistema de salud.
¿Cómo mira en su experiencia el actual momento del tratamiento de enfermedades que antes eran tan duras? ¿Hoy estamos en un mejor momento?
Estamos en un momento divino de innovación en salud. El reto de los países es cómo llegar a los pacientes con esa innovación. Si bien tenemos más estrés y hay más químicos, así como disruptores endocrinos en todas partes, etcétera. Pero sin duda, estamos viviendo más, hay muchos avances en medicina que mejoran el diagnóstico, tratamientos oportunos, tenemos cada vez más apertura a ensayos clínicos, conocimiento temprano, la globalización hace que tú como paciente, en cualquier país, puedas enrolarte en un proceso de investigación clínica si tienes una enfermedad que no tiene cura o que está en investigación Entonces, creo que estamos en un momento de oro y la tendencia es más medicina de target, más entendimiento de enfermedades raras. Todavía tenemos muchas enfermedades que no tienen tratamiento como el lupus, por ejemplo. El tema es la sostenibilidad, la apertura e insisto que esa innovación realmente pueda llegar a los pacientes de una manera mucho más más fácil.
Otro tema que se mira con detenimiento es la caída de los índices de natalidad y su impacto en el futuro en el mundo laboral.
La crisis de natalidad avanza desde hace 20 años e inició en los países desarrollados. Si hablamos de Colombia Perú y Ecuador, estamos cayendo a pique. La parte buena es que la tasa de embarazo adolescente ha caído. (NDLR: pasó de 70 nacimientos por cada 1.000 jóvenes de 15 a 19 años en 2018 a 39,5 nacimientos por cada 1.000 en 2024, según el Ministerio de Salud). Las mujeres con menos recursos tenían más hijos y las mujeres con mayor capacidad adquisitiva aplazaban la decisión o tenían menos hijos, pero digamos que ya llega un momento en que se equipara. Acabamos de ver en los últimos 20 años una generación que no quiere tener hijos o quiere tener menos hijos y probablemente en los próximos años la cosa cambiará. Pero en actualmente esto ya tiene que ser una conversación que vaya desde lo privado hasta lo público.
¿Qué se puede hacer?
El segundo tema es cómo los gobiernos pudieran apoyar y fondear temas de fertilidad asistida, que es lo que se va a necesitar en el futuro para tener sostenibilidad. Y también desde el sector privado porque no todo es tarea de los gobiernos. Nosotros tenemos el programa Family-Forward en el que apoyamos a colaboradores con programas de fertilidad con hasta US$ 100.000. Es un plan de retención de talento, en Colombia, Ecuador y Perú; ya tenemos siete familias beneficiadas. Hemos visto estudios, por ejemplo, en Francia y en Estados Unidos que señalan que las compañías que patrocinan programas de fertilidad tienen mayores tasas de engagement y menor turnaround.
¿Qué les aconseja a las mujeres más jóvenes que la tienen como un modelo a seguir?
Siempre digo el cielo es el límite. Cuando uno se propone ser dueña de su carrera y de lo que uno quiere hacer todo se puede. Hay que ir equilibrando las diferentes partes de la vida, pero sí se puede trabajar, si se puede ser mamá, yo tengo dos niños muy pequeños y lo manejo, lo logro, sí, pero no puedo tratar de estar presente en absolutamente. Ahora, lo que sí les digo a las empresas, a los empleadores, es que hay que generar los espacios porque no es lo mismo cuando tienes una mujer en postnatal, en lactancia, o cuando tienes una mujer en embarazo. (I)