El poder de la furia
Yo no me reconozco en este país de bloqueos, gritos, bombas, rabia y desenfreno. Este no es mi país, no es aquel en que soñamos. Es el país pequeñito de la furia y la intransigencia, el de dirigencias sin la talla que impone el drama de un Ecuador que quiere salir adelante, que quiere superar las diferencias y ser espacio de prosperidad, tolerancia y razón.