Hay una coincidencia curiosa en la carrera de Pedro Sánchez Saa. Aproximadamente cada cuatro años, su vida profesional tomaba un nuevo rumbo. No siempre cambiaba de sector, pero sí de responsabilidades, de mercado o de desafíos.
En 2025, esa trayectoria lo llevó a SONDA, una multinacional de origen chileno fundada en 1974 especializada en servicios y soluciones tecnológicos para empresas e instituciones. La compañía opera en 13 países, cuenta con alrededor de 13.000 colaboradores y registra ingresos globales superiores a US$ 1.500 millones anuales. En Ecuador, cerró 2025 con una facturación de US$ 25 millones.
Sánchez tiene 48 años, estudió Economía en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y cursó una maestría en Administración de Empresas (MBA) en la Universidad de Palermo, en Argentina. Su trayectoria se ha desarrollado en el mundo corporativo entre servicios financieros, seguros y gestión comercial. Hoy aplica esa experiencia en una industria que exige aprender constantemente y generar resultados.
En 2006 comenzó su carrera en Mutualista Pichincha, como gerente de productos financieros, con responsabilidad sobre créditos hipotecarios y de consumo. Permaneció cuatro años en esa institución, antes de pasar a Diners Club como gerente comercial de establecimientos, cargo que ocupó durante otro periodo de cuatro años.
Su siguiente destino fue Coface, empresa especializada en seguro de crédito. Allí asumió la gerencia general en Ecuador y, dos años después, lo trasladaron a México, primero como director comercial y luego como cabeza de la compañía. Fueron otros cuatro años.
"Fue la etapa donde tuve el mayor crecimiento en mi carrera profesional. México es una gran potencia. Los negocios y la economía no paran, se mueven muy rápido".
Trabajar en una economía de mayor escala le permitió ampliar su perspectiva sobre los negocios y adaptarse a un entorno empresarial distinto. De regreso al Ecuador volvió a Diners Club como gerente comercial de empresas. En 2021 aceptó el desafío de dirigir el Grupo Ecuacopia, distribuidor en Ecuador de productos tecnológicos de la marca japonesa Ricoh.
Cuatro años después llegó la propuesta de SONDA. El reto no es solo vender tecnología. "El objetivo es ayudar a nuestros clientes a identificar qué necesitan y cómo pueden aprovechar la tecnología para mejores resultados".
SONDA opera en Ecuador desde hace 32 años. Su modelo de negocio está dirigido exclusivamente a organizaciones que necesitan infraestructura, soporte y servicios tecnológicos para mantener sus operaciones y modernizar sus procesos. No vende al consumidor final.
Su portafolio abarca desde equipos de computación y soporte técnico hasta almacenamientos de información, servicios en la nube, centros de datos y ciberseguridad.
En Ecuador atiende a más de 140 clientes públicos y privados. de sectores como banca, seguros, agroindustria, alimentos, minería y comercio minorista. Cerca del 60% de su facturación proviene del sector privado. Entre sus clientes del sector público figuran el Banco Central del Ecuador, Petroecuador, el Servicio de Rentas Internas y entidades del sector eléctrico.
"Es un servicio B2B, solo corporativo y las soluciones las construimos según las necesidades de cada cliente".
Sánchez explica que el valor de los contratos varía dependiendo del nivel de los contratos y pueden representar valores mensuales de entre US$ 10.000 y US$ 100.000. "Generalmente las empresas renuevan sus equipos cada tres años, por obsolescencia tecnológica. Es una industria muy dinámica".
SONDA cerró 2025 en Ecuador con ingresos de US$ 25 millones, una utilidad de US$ 700.000. Durante ese año pagó aproximadamente US$ 200.000 en impuestos, Para 2026, la meta es incrementar los ingresos un 10%.
"También hemos incrementado nuestro equipo humano, sobre todo en el área técnica. En un año pasamos de 185 a 242 colaboradores".
A esto se suma un desembolso anual de US$ 500.000 para automatizar procesos internos en el país.
Para Sánchez, digitalizar una empresa no se mide por la cantidad de equipos que compran o de herramientas que incorporan. "La inversión tiene sentido cuando permite alcanzar objetivos concretos".
Desde su perspectiva Ecuador no está necesariamente rezagado frente a otros países latinoamericanos.
"Hay un sector corporativo que invierte recursos significativamente en avanzar en la madurez digital". El desafío, es entender que la tecnología debe ayudar a las organizaciones a crecer en ingresos y ser más eficientes para reducir costos".
En este contexto, Sánchez abrió su computadora y compartió el informe The State of AI in 2026: On the Road to ROI, de McKinsey, basado en una encuesta a 1.719 participantes de 97 países. Según el estudio el 89% de las organizaciones encuestadas utiliza inteligencia artificial en al menos una función y el 80% afirma que mejora su productividad. Sin embargo, solo el 37% reporta ganancias antes de pagar intereses e impuestos. Esa proporción no ha variado respecto de 2025, pese al avance de la adopción de IA.
Para este ejecutivo, la diferencia está en que utilizar estas herramientas no garantiza por sí solo un retorno económico y eso es lo que todavía muchas empresas no tienen claro.
"La inversión en IA debe ir acompañada de procesos adecuados, optimizados, la data bien estructurada, si eso no está eso resuelto, no habrá un retorno efectivo e inmediato y representará más un gasto. Hay que seguir los pasos correctos".
Las necesidades cambian según la actividad de cada organización. "Un banco requiere proteger información financiera y mantener sus plataformas disponibles, mientras una compañía industrial requiere sistemas que acompañen la operación; y una institución pública depende de una infraestructura tecnológica capaz de sostener sus servicios".
La tecnología también forma parte de su vida familiar. "Tengo tres hijos adolescentes y les superviso el uso del internet y del celular con la aplicación Qustodio". Añade que esto le permite establecerles límites de tiempo y acceso de contenidos
Fuera de la oficina practica natación por lo menos cuatro veces a la semana entre 1.500 y 2.000 metros diarios. "Los fines de semana soy chofer y parte de las actividades de mis hijos".
Para Sánchez, el siguiente capítulo consiste en ayudar a que las empresas identifiquen sus necesidades, mejoren sus procesos y encuentren en la tecnología la forma de lograr sus objetivos. (I)

