Nos faltan cuatro niños
Podemos tener luz, pero por dentro estamos apagados. Hasta que estos niños no regresen, no habrá verdadero brillo de esperanza.
Podemos tener luz, pero por dentro estamos apagados. Hasta que estos niños no regresen, no habrá verdadero brillo de esperanza.
Que esta Navidad no sea solo una más, marcada por la entrega de regalos. Démosle un sentido más profundo colaborando con los demás, compartiendo lo que tenemos y lo que somos. Porque al dar, recibimos bienes que no se ven, pero que enriquecen el alma: amor, gratitud y paz interior
Todos deberíamos estar "donde el sol brille" porque seguro será donde mejor aporte brindemos a la sociedad y donde podamos ser más humanos y sobre todo encontraremos la felicidad que trasciende lo material.
Necesitamos empezar a actuar. Ya contamos con una parte esencial, los datos; ahora debemos enfocarnos en la segunda parte, saber qué hacer con ellos y cómo transformar estas cifras en acciones concretas.
Los ecuatorianos somos resilientes. Estudiantes y docentes se esfuerzan por adaptarse constantemente; sin embargo, no debería costar tanto. La educación es un pilar fundamental y requiere garantías básicas en infraestructura, incluyendo hoy en día la energía eléctrica.
Si eres maestro y miras que tus estudiantes se frustran frente al fracaso, permite que reconozcan esta emoción, la validen y luego la gestionen desde una visión de qué con esfuerzo y quizá con otras estrategias de estudio podrán alcanzar la meta de aprendizaje planteada.
La vida de los padres de niños y niñas con enfermedades raras o poco frecuentes se llena de desafíos uno de los más fuertes por el componente emocional es el del camino a la aceptación de un futuro no deseado para su hijo, de la idea de la finitud de la vida.
"El mundo necesita todo tipo de mentes". - Temple Grandin
Si pensamos en la escuela como un lugar seguro, es claro que los niños, niñas y adolescentes deben asistir y no abandonar sus estudios. Sin embargo, podrían estar dentro sin aprender o sentirse vulnerados. Las brechas no se reducen solo con la presencia en la escuela; es necesario mejorar la calidad educativa y darle sentido al aprendizaje.
Quizá el sueño de crear un proyecto educativo que contemple competencias académicas y deportivas no era tan descabellado. Lo que sí es descabellado es la falta de apoyo y el escaso o nulo valor que damos a nuestros deportistas y a la formación que deberían recibir desde niños.
1 de cada 2 niños menores de 5 años sufre de maltrato en nuestro país y me pregunto: ¿qué está sucediendo con la autorregulación emocional de los adultos para que niños y niñas tan pequeños, incapaces de defenderse, puedan estar siendo maltratados por ellos?
Debemos reflexionar sobre la necesidad de un control parental de estos dispositivos, limitar el tiempo en pantalla y restringir ciertas aplicaciones que podrían generar distracciones poderosas. Los adultos poseemos mayor autocontrol frente al uso de dispositivos (o al menos así debería ser) en comparación con niños y adolescentes, quienes aún no son completamente capaces de inhibir y continuar con sus actividades, como en el caso de la niña del violín.
Identificar lo que sentimos o reconocer que hay alguna emoción que nos gobierna y quizá incluso nos limita, es un punto de inicio para aprender a gestionar las emociones y comprender que juntas y en equilibrio funcionan mejor.
El saber que, la dislexia es un trastorno relacionado con el procesamiento fonológico (sonidos del habla) y no con la percepción visual, te permitirá orientar de mejor manera tus clases.
La reflexión más allá de la pérdida de año escolar para evitar la deserción o el trauma debería ser sobre cuán garantizado es el aprendizaje y qué medios se aplican (metodologías, evaluaciones, programas eficaces) para que los estudiantes alcancen sus metas académicas que no son únicamente puntajes, sino aprendizajes que les permita decidir, reflexionar, aprender del error y más.
En estos sistemas, no hay opción para callar y ser indiferentes porque todo el grupo, no solo aquellos directamente involucrados, adquieren una experiencia positiva de ciudadanía activa, es decir, un sistema de ayuda entre compañeros.
Si eres docente también para y reporta los casos que observas en las aulas de clase. Lo que no es viable es callar y dejar que los acontecimientos pasen y vivir con el mito de que la violencia entre pares es un tema normal.
Ser leal con los ausentes es un compromiso con la integridad, la honestidad y el respeto hacia los demás. Es un recordatorio de que nuestras palabras y acciones tienen un impacto profundo en la vida de los demás, y que debemos ejercer cuidado y responsabilidad en cómo tratamos a aquellos que no están presentes para defenderse.